martes, 2 de julio de 2013

Razón para salir de la cama

Leo sobre un psiquiatra que se turbó al ser preguntado por el motivo que le hacía levantarse cada día. Y comprendo su turbación. Se trata de una de esas preguntas – corsé que nos dan forma y nos brindan la posibilidad de ofrecer al mundo una figura envidiable. Una de esas preguntas que permiten dar el salto abismal del sobresaliente mondo al cum laude. Uno de esos must de la vida enderezada. Una de esas trampas. Porque ¿quién no quisiera tener las cosas así de claras? Despertar, y calzarte un propósito vital con energía y diligencia, a la primera, sin equivocarte, sin ponerte la zapatilla del pie izquierdo en el derecho, y viceversa, sin que unos tobillos aún de trapo desfallezcan al primer intento de recuperar la postura bípeda.

Sin duda es atractiva, esa imagen de uno mismo bien vertebrada, sólida, perfectamente programada como por un gurú de Silicon Valley. Simple, elegante, espontánea. La iVersión de la vida humana. Uno se levanta con su propósito permanentemente actualizado y puesto a punto, amparado por algo así como una autosuficiente economía espiritual. Conforme pasan las horas, un día tras otro, va tirando de ese combustible limpio y renovable. Uno se levanta para hacerle la vida fácil a los demás. Para coleccionar momentos de bienestar. Para intentar la fundación de un tipo de persona un poco más feliz y liberado, en la figura de sus hijos. Para ahorrar el dinero que le permita largarse todos los fines de semana a un coto de caza exuberante como el Paraíso. Para regalar amor; para acaparar amor. Para afinar hasta el virtusionismo alguna de sus habilidades. Para explorar el espectro completo de la experiencia. Para viajar; para bucear; para escribir, pintar, cantar; para correr; para follar; para dar de sí lo mejor.

Uno se busca su próposito y su estímulo para remolcar el curso de los días, y así se forja un carácter. Claro, a cualquiera le turba esa misión. Cualquiera con el suficiente humor como para darse cuenta de que en realidad la vida es un incidente fundamentalmente absurdo. Pero con no tanto humor todavía como para que pueda reconocer sin inhibición que uno se levanta por pura y pringosa rutina. He ahí también uno de esos tabúes. Por imperativo habitual se levantan las hormigas, los gorriones y los gallos. Los girasoles y las moscas. Las mareas. El sol y las estrellas del cielo. Todos ellos abren y cierran los ojos, o los cloroplastos, o lo que sea, de manera ciega y esclava. Indigerible para una mente sapiens con vocación de independencia.

Yo, que tal vez me levanto sin saberlo para refinar día tras día mi habilidad humorística, reconozco que no tengo un propósito claro. Me levanto por hábito, como ser vivo que soy. Porque soy una máquina más o menos eficaz todavía, que respira, digiera, excreta y tiene capacidad para trasladarse por sí misma. Porque sigo ingiriendo alimentos y acumulando energía en las células, y soy incapaz de quedarme tumbada sin quemarla. Continúo por pura inercia de haber nacido. Porque, debajo de la inquietud y la duda y la avidez de crecimiento, cuento con un fondo bovino de alegría. Por sumisión al milagro de estar con vida.


¿Se atreve alguien a darme alguna razón más elaborada?

11 comentarios:

  1. Incapaz soy de date razones más acertadas que las que expresas en tu último párrafo.
    Trabajito cuesta, a veces, mantenerlas.
    Besos.

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    1. Qué va, mujer: sentirse vivo es insólito pero sencillo.

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  2. Correctora de pruebas02 julio, 2013 20:54

    Perdón, "darte".

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  3. Yo, lo mismo, porque aunque nos empeñemos en pensar que todo lo que hacemos es único fruto de nuestra voluntad, como cualquier sistema, tenemos nuestros ciclos, unos más largos, otros más cortos. Así que sólo queda rendirnos a ello... y disfrutarlo.
    (...in my opinion ;P)
    Besitos

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    1. Más que en un ciclo, yo pensaba en una especie de razón basal: me levanto por lo que me dé la gana, pero ante todo, pero es lo que me toca como ser vivo.

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  4. Soy incapaz. Buenísima la entrada. Saludos,

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  5. De hecho, a veces la voluntad te pide que no te levantes, y te levantas (casi siempre), con lo que se demuestra aún más lo que dices.

    Hola (: A veces te leo, ¡buenas reflexiones y ejercicios de escritura!

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    1. Muchas gracias también! La voluntad pide el oro y el moro, y nosotros hacemos lo que podemos, y a veces hasta acertamos.

      Un beso, Cristina.

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  6. Para mantener viva la curiosidad...

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    1. De seguir encontrando

      Queridíisimoo.

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