miércoles, 26 de octubre de 2011

Mi (dudoso) gusto por los hombres (I)

     Anda por ahí suelto un tío muy, muy chungo que, no contento con espiarme las fotos de ciertos personos que han pasado por mi vida (sin pena ni gloria vendría ahora de perilla, si no fuera porque alguno de ellos pasaron con muuucha más pena que gloria), se atreve a sentenciar que mi gusto en materia de hombres es...asqueroso. Y se queda tan tranquilo, hinchado como un tertuliano. Si yo no fuera un alma noble que trata de dar cada día un pasito más por la senda del Buda, le restregaría el silogismo delante de las narices: a ver si tú eres hombre, y todos los hombres que a mí me gustan son unos chocos olímpicos... En fin, tú mismo. A lo mejor es que este tío chungo, con sus pestañas de jirafa, se cree mi redentor estético. (Se quita las gafas, abre mucho sus ojos de Betty Boop, y en lugar de decirme "asqueroso...hasta que llegué yo", que lo da por sobreentendido, suelta un miau)
 
      No esperen que ponga aquí las fotos de la polémica, y que luego les pase la encuesta, especie de criaturas ávidas de deluxes. Simplemente voy a hacer un repasito ligero, no de esos ejemplares obvios que marean de guapos, esos que cuesta clasificar dentro de los Homo sapiens, sino de mi lista particular, subjetiva y aberrante (quedarán muchos fuera) de lo que llamo el Triángulo de las Bermudas de la Feromona. Es una cuestión peliaguda, decidir quién merece formar parte de semejante lista. Los hay feos como para abrasar las retinas. De algunos hasta te avergüenza íntimamente que te pongan tontuna. Los hay que a priori se ven insulsos. Los hay hasta guapos. Da igual su aspecto físico: la señal inequívoca de que un tío vive en el Triángulo es que, al mirarlos, te dan ganas de tirarles las bragas. Y punto. Es la llamada absurda de la selva. Así que no filosofemos.
 
      Por ejemplo
        Oh, sí, es él, Nick Cave. Qué calor hace en Granada por esta época del año.Este horror trompudo y frentón es el puto amo de las Bermudas. En serio. Está en la cúspide de la lista de "dios, cómo puede gustarme tanto semejante adefesio". Y eso que no he puesto fotos recientes, en las que, cómo es posible, qué enigmas de la naturaleza, la frente crece, crece. Ah, pero esa voz de fondo de botella, ese halo de soy un arrastrao pero busco a mi ángel salvador, y oh, Silvia, eres tú, eres tú. Lo dice su mirada. Esa piernas de palillo. Esa manera de mover los pies, como de cine mudo. Esas caderas de cabaretera heroinómana. La cara de lagarto, por dios. No me apedreen todavía. Veánlo moverse (en serio, ¿no hace calor?)
            Ggggrrrr. Yo me iba detrás suya lamiendo el asfalto de la Ruta 66
 
 
         También está este buen señor que podría haberle copiado los dictados a mi padre en la escuela. Es uno de esos hombres-dromedario que, contra todo sentido común, me molan. Es filósofo, y efectivamente, tiene pinta de yo a las alumnas me las como a pares. Su estilo literario tiene esa misma pinta. Mucho ropaje hermético, para mi gusto cada vez más tajante.Ah, pero es que me recuerda a mi profesor de filosofía de COU. Lo sé, eso es más viejo que Altamira, tope cutre. Pero de todas formas a mi este señor me pone en la mente imágenes de amor griego, sudores entre mármol y matemáticas. Soy lo peor. Por cierto, es Rafael Argullol